Abrillantado de suelos

Los pavimentos de piedra natural, como el mármol, el granito, entre otros son objetivo de muchas agresiones durante su vida, acabando con el brillo de estas superficies.

Las manchas se pueden limpiar, pero las agresiones deben repararse.

El trabajo de reparación necesario es el pulido de estas superficies. El pulido nos permitirá borrar literalmente cualquier rastro de daño que haya sufrido nuestro suelo, pero eliminará también el brillo del pavimento. Por lo que después de pulir deberemos cristalizar.

El abrillantado nos permitirá recuperar el brillo natural de nuestro pavimento al mismo tiempo que crea superficialmente una protección de mayor dureza contra agresiones físicas.

En este proceso, es necesario barrer y fregar previamente para eliminar cualquier rastro de polvo. Seguidamente, se emplean una serie de componentes fundamentales, que proporcionan al suelo un brillo natural y duradero. De este modo, obtenemos una capa protectora sobre el suelo, sellando así el poro para impedir la absorción de agua, aceites, grasas y otros elementos externos que pueden manchar el mismo, formando una partícula de microcristales que ofrece una sensación visual de espejo.